Historia de Roma: orígenes

Los reyes de la antigua Roma

Fundadores míticos

Poco se sabe con seguridad de la historia primitiva de Roma. Según la leyenda, la ciudad fue fundada en el 753 a.C. por dos hermanos, Rómulo y Remo. Su madre, Rea Silvia, era hija de Numitor, rey de Alba Longa, una ciudad del Lacio. El rey fue derrocado por su hermano Amulio, quien obligó a Rea a convertirse en vestal para evitar que tuviera hijos que pudieran cuestionar su derecho al trono (las vestales eran sacerdotisas que debían permanecer vírgenes). Cuando Rea quedó embarazada del dios Marte, y dio a luz a dos hijos gemelos, Amulio la mandó al exilio y dejó a los niños a la deriva en una cesta en el río Tíber. Milagrosamente, el agua al retirarse los depositó en tierra sanos y salvos. Una loba que los oyó gemir se acercó, los amamantó y los mantuvo con vida hasta que fueron rescatados por un pastor y su esposa, que los criaron. Cuando se hicieron adultos, Rómulo y Remo mataron Amulio y restablecieron a su abuelo en el trono. Luego se dispusieron a fundar su propia ciudad, pero discuteron por su ubicación exacta y por el mando de la misma, y cuando Remo saltó la zanja con la que Rómulo estaba delimitando el perímetro de la nueva ciudad de acuerdo con el ritual, Rómulo se enfureció tanto que mató a su hermano. Los colonos de la nueva ciudad de Rómulo -Roma- eran fugitivos de toda clase- deudores, siervos huidos, incluso asesinos. Como era de esperar, tuvieron dificultades para encontrar esposas, por lo que secuestraron a las mujeres de la vecina tribu de los sabinos, lo que desató una guerra que sólo terminó cuando Rómulo accedió a compartir el trono con el rey sabino, Tito Tacio. Cinco años más tarde, los empleados de Tacio mataron a algunos embajadores durante un robo. Tacio protegió a los culpables de la persecución, por lo que los familiares de las víctimas lo atacaron y lo mataron. Después de su muerte, Rómulo disfrutó de un largo y próspero reinado. En lugar de morir como un mortal común y corriente, desapareció misteriosamente durante una tormenta eléctrica, y fue adorado como un dios a partir de entonces.

El siguiente rey de Roma, según la tradición, fue el yerno de Tacio, Numa Pompilio, un hombre pacífico y piadoso. Después de su muerte, el belicoso Tulio Hostilio – que provenía de una prominente familia romana – fue elegido rey. Reinó durante más de tres décadas, y fue sucedido por el nieto de Numa Anco Marcio.

La dinastía tarquinia

Luego vino la dinastía de los Tarquinos. El primer rey Tarquino fue un noble griego que emigró a Roma con su esposa etrusca y logró un puesto preeminente en la sociedad romana. Fue llamado Lucio Tarquinio Prisco o Tarquinio el Viejo. Se convirtió en tutor de los hijos de Anco Marcio y de alguna manera se apoderó del trono tras la muerte del rey en el 616 aC. Reinó hasta el 578 aC, cuando fue asesinado por los hijos de Anco Marcio, y fue sucedido por su yerno, Servio Tullio. Servio puede haber sido un etrusco, o un esclavo latino, que nació en el seno del hogar de Prisco y posteriormente fue adoptado por el rey. Él concertó para sus hijas, ambas llamadas Tulia, los matrimonios con dos hermanos que eran hijos o nietos de Prisco. Las parejas se formaron mal, sin embargo, y una de las Tulias se enamoró de su cuñado, Lucio Tarquino (Tarquinio el Soberbio). Tulia y Tarquino mataron a sus cónyuges, se casaron, y luego, para colmo, Tarquino mató a al anciano rey Servio y Tulia profanó el cadáver de su padre atropellándolo deliberadamente con su carro. Esta pareja malvada tuvo un hijo igualmente despreciable de nombre Sexto, que provocó la caída de la la dinastía de los Tarquino cuando violó a una virtuosa mujer de la nobleza llamada Lucrecia. Después de hacer que su padre y su marido y sus amigos prometiesen castigar a su agresor, ella se mató con un puñal ante de ellos. Fieles a su palabra, los hombres la vengaron, derrocando a Tarquino, que marchó al exilio. Sexto también huyó de la ciudad, pero fue asesinado por viejos enemigos. La monarquía terminó, y Roma se convirtió en una república en el año 509 aC